Una infección de transmisión sexual no revela si alguien es limpio, promiscuo, irresponsable o digno de confianza.
Revela una sola cosa: que una bacteria, un virus o un parásito encontró una vía de transmisión.
Puede ocurrir durante una relación estable, una noche anónima, una primera experiencia, una temporada de mucho sexo o después de años con la misma pareja. Algunas ITS producen dolor, secreciones o lesiones. Muchas otras permanecen en la garganta, el recto, la uretra o la sangre sin provocar síntomas.
Sentirse bien no demuestra que no exista una infección. Tener una ITS tampoco convierte a nadie en un peligro ni en una mala persona.
La salud sexual comienza cuando dejamos de utilizar la vergüenza como método de diagnóstico.
ITS no significa necesariamente enfermedad
Las siglas ITS significan infecciones de transmisión sexual.
Se utiliza “infección” porque una persona puede tener un microorganismo en el cuerpo sin presentar síntomas ni desarrollar una enfermedad visible.
Más de treinta bacterias, virus y parásitos pueden transmitirse mediante contacto sexual. Entre las infecciones más frecuentes se encuentran sífilis, gonorrea, clamidia, hepatitis B, herpes, VIH y virus del papiloma humano. La mayoría de las ITS curables ocurren sin síntomas evidentes.
Esto tiene dos consecuencias:
- no podemos diagnosticar observando el cuerpo de una pareja;
- esperar molestias antes de realizar una prueba permite que algunas infecciones sigan transmitiéndose.
La apariencia nunca fue una prueba clínica.
Una prueba de orina no revisa todo el cuerpo
Uno de los errores más comunes consiste en pedir “el examen de todas las ITS” como si existiera una sola muestra capaz de encontrar cualquier infección.
No existe un full panel universal.
La prueba adecuada depende de:
- las zonas del cuerpo que participaron;
- el tipo de contacto;
- el tiempo transcurrido;
- los síntomas;
- los antecedentes;
- las vacunas;
- tratamientos recientes.
Una muestra de orina puede detectar gonorrea o clamidia en la uretra, pero no necesariamente una infección localizada en la garganta o el recto.
Según las prácticas sexuales pueden requerirse:
- sangre: VIH, sífilis y hepatitis;
- orina o muestra uretral: gonorrea y clamidia uretral;
- hisopo rectal: gonorrea o clamidia rectal;
- hisopo de garganta: gonorrea faríngea y, según criterio clínico, otras infecciones;
- muestra directa de una lesión: herpes, mpox o sífilis, dependiendo de su apariencia y evolución.
Los hombres que han tenido sexo oral o anal deben explicar esas prácticas para que el personal determine qué zonas necesitan estudiarse. Una prueba negativa en orina no descarta automáticamente una infección en la garganta o el recto.

Cuándo hacerse pruebas
No existe una frecuencia idéntica para todas las personas.
Como referencia clínica internacional, los hombres gays, bisexuales y otros hombres sexualmente activos con hombres deberían realizarse pruebas de sífilis, gonorrea y clamidia al menos una vez al año.
Puede convenir repetirlas cada tres a seis meses cuando existen factores como:
- varias parejas;
- parejas anónimas;
- uso de PrEP;
- una infección previa;
- vida sexual en espacios colectivos;
- sexo sin barreras;
- una pareja recientemente diagnosticada;
- VIH;
- prácticas que aumentan la exposición.
También se recomienda realizar la prueba de VIH al menos anualmente cuando el estado es negativo o desconocido, y con mayor frecuencia cuando la exposición continúa. Estas frecuencias deben individualizarse con el personal de salud; no son una obligación automática para toda persona sexualmente activa.
No esperes a la fecha programada cuando:
- una pareja informa que tiene una ITS;
- aparece una lesión;
- existe secreción;
- hay ardor al orinar;
- ocurrió una exposición concreta;
- necesitas valorar PEP para VIH;
- se rompió una estrategia preventiva.
Sífilis: la infección que puede parecer otra cosa
La sífilis puede transmitirse durante sexo oral, anal o vaginal mediante contacto con lesiones infecciosas.
Su primera manifestación puede ser una úlcera que no duele y desaparece sin tratamiento. Esa desaparición no significa que la infección se haya curado.
Después pueden aparecer:
- erupciones;
- lesiones en mucosas;
- inflamación de ganglios;
- fiebre;
- cansancio;
- manchas en palmas de las manos o plantas de los pies.
También puede entrar en una etapa sin síntomas y permanecer durante años.
Sin tratamiento, la sífilis puede afectar el sistema nervioso, los ojos, los oídos, el corazón y otros órganos. La afectación neurológica u ocular puede aparecer en distintas etapas, no solamente al final.
La sífilis es curable con el tratamiento correcto. Sin embargo, algunas pruebas de anticuerpos pueden continuar positivas después de la curación. Por eso el seguimiento debe interpretar los resultados anteriores, el tipo de prueba y la evolución de los títulos, no limitarse a leer “positivo” o “negativo”.
Dolor ocular, cambios en la visión, pérdida de audición, confusión, debilidad o síntomas neurológicos requieren valoración inmediata.
Gonorrea: garganta, recto y uretra
La gonorrea puede localizarse en:
- uretra;
- recto;
- garganta;
- ojos.
En la uretra puede producir:
- secreción blanca, amarilla o verdosa;
- ardor al orinar;
- dolor o inflamación testicular.
En el recto puede causar:
- dolor;
- picazón;
- secreción;
- sangrado;
- molestias al evacuar.
En la garganta suele no producir síntomas. Cuando aparecen, pueden confundirse con una infección respiratoria común.
La gonorrea puede curarse, pero su resistencia a los antibióticos se ha convertido en un problema mundial creciente. Automedicarse, utilizar medicamentos sobrantes o repetir una receta antigua puede retrasar el diagnóstico y favorecer tratamientos inadecuados.
Cuando los síntomas continúan después del tratamiento, hay que regresar al servicio médico. No debe asumirse que “necesita otra dosis” sin revisar reinfección, adherencia, infección en otra zona o resistencia.
Clamidia: frecuente y muchas veces silenciosa
La clamidia también puede infectar uretra y recto. Con menor frecuencia se detecta en garganta.
Puede producir:
- ardor al orinar;
- secreción;
- dolor testicular;
- dolor rectal;
- secreción o sangrado anal.
Pero muchas infecciones no provocan ninguna molestia.
Una persona puede tener clamidia rectal sin enterarse mediante un análisis de orina. La toma de muestras debe corresponder con las zonas expuestas.
La clamidia suele curarse con antibióticos. Es importante completar el tratamiento indicado, evitar compartir medicamentos y seguir las instrucciones sobre cuándo reanudar las relaciones sexuales.
Herpes: frecuente, tratable y cargado de mitos
El herpes genital puede ser causado por HSV-1 o HSV-2.
Puede producir:
- ampollas;
- úlceras;
- ardor;
- dolor;
- hormigueo;
- molestias al orinar.
También puede pasar inadvertido o confundirse con un granito, una irritación, un pelo enterrado o una lesión producida por fricción.
El herpes no se cura actualmente, pero los antivirales pueden:
- acortar los brotes;
- disminuir su frecuencia;
- reducir el dolor;
- reducir la posibilidad de transmisión.
El virus puede transmitirse incluso cuando no hay lesiones visibles.
Esto no significa que toda persona sin síntomas deba solicitar un análisis de sangre. Las pruebas serológicas de herpes tienen limitaciones y pueden producir resultados falsamente positivos, por lo que no se recomienda el tamizaje rutinario de personas asintomáticas en la mayoría de las situaciones. Cuando existe una lesión reciente, la muestra directa suele ser más útil.
VPH: mucho más que verrugas
El virus del papiloma humano es extremadamente frecuente.
Algunos tipos producen verrugas. Otros, denominados de alto riesgo, pueden participar en el desarrollo de cáncer:
- anal;
- pene;
- garganta y orofaringe;
- cuello uterino en personas que lo tienen.
Muchas infecciones desaparecen por acción del sistema inmunitario. Otras persisten durante años.
No existe una prueba general de “VPH en hombres” que funcione como una prueba rutinaria única para garganta, pene y ano. Tampoco un resultado positivo indica automáticamente que aparecerá cáncer.
La vacunación previene infecciones por varios de los tipos de mayor riesgo. La mayor eficacia se obtiene antes de la exposición, pero algunos adultos no vacunados pueden beneficiarse después de una valoración individual. La disponibilidad, edades cubiertas y costos dependen del sistema sanitario y del producto disponible.
Las verrugas, lesiones persistentes, sangrado anal o cambios en boca y garganta requieren valoración, no fotografías enviadas al grupo de amigos.
Hepatitis: también forma parte de la salud sexual
Hepatitis A
Puede transmitirse mediante contacto fecal-oral, incluido el contacto sexual que involucra boca, ano, dedos o juguetes.
Puede causar:
- fiebre;
- cansancio intenso;
- náuseas;
- dolor abdominal;
- orina oscura;
- color amarillo en piel u ojos.
Existe vacuna.
Hepatitis B
Puede transmitirse mediante sangre, semen y otros fluidos corporales.
Puede convertirse en una infección crónica y provocar daño hepático, cirrosis o cáncer de hígado.
También existe vacuna.
Las recomendaciones internacionales incluyen la vacunación contra hepatitis A y B para hombres que tienen sexo con hombres y otras personas con exposición sexual. En México conviene revisar el antecedente de vacunación y la disponibilidad con la unidad médica correspondiente.
Hepatitis C
Se transmite principalmente por sangre. La transmisión sexual es menos eficiente, pero puede aumentar cuando existen prácticas con sangrado, lesiones, sexo intenso, uso compartido de material de inyección o determinadas redes sexuales.
No existe vacuna, pero los tratamientos actuales pueden curar la gran mayoría de los casos.
Mpox: no es exclusivamente una ITS
La mpox puede transmitirse mediante contacto cercano piel con piel, incluido el contacto sexual, además de materiales contaminados y otras formas de contacto estrecho.
Puede provocar:
- lesiones o ampollas;
- dolor rectal;
- fiebre;
- inflamación de ganglios;
- cansancio;
- dolor muscular.
Las lesiones pueden aparecer en genitales, ano, boca, cara o cualquier parte del cuerpo. Algunas personas presentan pocas lesiones y pueden confundirlas con herpes, sífilis, granos o irritación.
La transmisión continúa produciéndose dentro de redes sexuales en diversas regiones del mundo durante 2026, aunque la mpox también afecta a personas fuera de esas redes.
Cuando aparezcan lesiones nuevas acompañadas de fiebre, ganglios inflamados o contacto reciente con un caso, conviene evitar el contacto cercano y solicitar valoración.
La vacunación puede recomendarse a determinadas personas con riesgo de exposición, dependiendo del país, la disponibilidad y la situación epidemiológica.
El sexo oral no es sexo sin riesgo
El sexo oral tiene un riesgo de transmisión de VIH mucho menor que el sexo anal sin una estrategia preventiva eficaz.
Pero puede transmitir:
- gonorrea;
- sífilis;
- herpes;
- VPH;
- hepatitis;
- clamidia en determinadas circunstancias.
Una infección en la garganta puede existir sin dolor ni placas visibles.
El condón puede utilizarse en sexo oral con pene. Una barrera de látex puede utilizarse en contacto boca-ano. En la vida real no todas las personas las usan; eso no vuelve inútil hablar de pruebas, vacunas y síntomas.
La salud sexual no funciona mediante una sola herramienta.
Qué síntomas necesitan atención
Busca valoración cuando exista:
- secreción por el pene;
- ardor persistente al orinar;
- dolor o inflamación testicular;
- úlceras, ampollas o verrugas;
- erupción inexplicable;
- dolor rectal;
- secreción o sangrado anal;
- dolor al evacuar;
- lesiones en boca o garganta;
- fiebre después de una exposición;
- ganglios inflamados;
- color amarillo en piel u ojos.
Solicita atención urgente ante:
- dolor testicular intenso o repentino;
- alteraciones visuales;
- dolor ocular;
- pérdida de audición;
- debilidad, confusión u otros síntomas neurológicos;
- fiebre alta con erupción extensa;
- dolor rectal intenso;
- incapacidad para orinar;
- dificultad respiratoria.
Una lesión genital no siempre es una ITS. Puede ser irritación, dermatitis, foliculitis, una reacción alérgica u otra enfermedad. Precisamente por eso conviene diagnosticarla.
Qué ocurre cuando una prueba resulta positiva
Un resultado positivo no termina la vida sexual.
El siguiente paso depende de la infección:
- confirmar o interpretar correctamente el resultado;
- recibir el tratamiento indicado;
- completar el esquema;
- seguir las instrucciones sobre actividad sexual;
- avisar a las parejas que podrían necesitar pruebas o tratamiento;
- realizar seguimiento o repetición de pruebas cuando corresponda;
- revisar otras ITS que puedan coexistir.
Las ITS bacterianas no generan una inmunidad confiable. Haber tenido gonorrea, clamidia o sífilis no impide adquirirlas de nuevo.
Tratar únicamente a una persona mientras una pareja permanece sin diagnóstico puede producir reinfección.
Avisar no exige narrar toda la vida sexual ni pedir perdón por existir. Puede decirse:
“Me diagnosticaron una infección que puede transmitirse sexualmente. Conviene que te realices una prueba y preguntes si necesitas tratamiento.”
El tratamiento no se improvisa
No utilices:
- antibióticos sobrantes;
- medicamentos prestados;
- inyecciones recomendadas por un amigo;
- dosis encontradas en redes;
- remedios para “limpiar” después del sexo.
Una ITS puede parecerse a otra. También pueden coexistir dos o más.
La gonorrea resistente es una amenaza creciente y el uso inadecuado de antibióticos reduce las opciones terapéuticas.
El tratamiento de una pareja tampoco significa automáticamente que tú debas tomar lo mismo. La infección, la zona afectada, las alergias y los resultados pueden requerir decisiones diferentes.
Condón: útil, pero no omnipotente
El condón reduce de manera importante la transmisión de infecciones que viajan mediante semen, fluidos genitales o contacto con mucosas.
Funciona mejor cuando:
- se utiliza desde el comienzo del contacto;
- se cambia entre prácticas o parejas;
- se utiliza lubricante compatible;
- no se reutiliza;
- se almacena correctamente.
No cubre toda la piel. Por eso no elimina completamente la posibilidad de transmitir sífilis, herpes, VPH o mpox cuando las lesiones se encuentran fuera del área protegida.
Eso no significa que “el condón no sirve”.
Significa que ninguna herramienta previene todas las infecciones.
PrEP e indetectabilidad previenen VIH, no todas las ITS
La PrEP reduce extraordinariamente la posibilidad de adquirir VIH cuando se utiliza correctamente.
Una persona con VIH que mantiene una carga viral indetectable no transmite el virus por vía sexual.
Ninguna de esas estrategias previene automáticamente:
- sífilis;
- gonorrea;
- clamidia;
- herpes;
- hepatitis;
- VPH;
- mpox.
Estar en PrEP no hace innecesarias las pruebas. Ser indetectable tampoco evita adquirir otra infección.
No es un fracaso de la PrEP: simplemente fue diseñada para prevenir VIH.
Doxy-PEP: una opción para algunas personas, no un antibiótico para todos
La profilaxis posexposición con doxiciclina, conocida como doxy-PEP, consiste en tomar una dosis indicada por un profesional dentro de las 72 horas posteriores al sexo.
La evidencia muestra que puede reducir sífilis, clamidia y, en algunos estudios, gonorrea en determinados hombres gays o bisexuales y personas trans con antecedentes recientes de una ITS bacteriana.
No previene:
- VIH;
- herpes;
- VPH;
- mpox;
- hepatitis.
Tampoco trata una infección que ya está establecida.
Las recomendaciones internacionales actuales la reservan para personas seleccionadas y requieren revisión médica, pruebas periódicas y análisis de beneficios, efectos secundarios y resistencia antimicrobiana. La OMS todavía desarrolla recomendaciones globales; no debe convertirse en automedicación colectiva.
Tomar doxiciclina al azar después de cualquier encuentro no es prevención informada.
Una estrategia más completa
La prevención puede combinar:
- condón y barreras;
- lubricante;
- vacunas contra hepatitis A, hepatitis B y VPH;
- vacunación contra mpox cuando esté indicada y disponible;
- PrEP para VIH;
- PEP para VIH después de una exposición reciente;
- doxy-PEP en personas seleccionadas por un profesional;
- pruebas según las zonas expuestas;
- tratamiento oportuno;
- conversación con parejas;
- no compartir agujas ni material de inyección;
- limpieza adecuada de juguetes.
No necesitas utilizar todas las herramientas en cada encuentro.
Necesitas conocer cuáles corresponden con tu cuerpo, prácticas, relaciones y momento de vida.
Qué pedir en la consulta
En vez de decir solamente “quiero un examen completo”, explica:
- tuve sexo oral receptivo;
- tuve sexo anal receptivo;
- penetré sin condón;
- tengo varias parejas;
- estoy en PrEP;
- vivo con VIH;
- apareció una lesión;
- una pareja fue diagnosticada;
- tuve una exposición reciente;
- compartí juguetes o material de inyección.
Después pregunta:
- ¿Qué infecciones están buscando?
- ¿Tomarán muestra de garganta?
- ¿Necesito muestra rectal?
- ¿La prueba incluye sífilis, VIH y hepatitis?
- ¿Qué no incluye este panel?
- ¿Cuándo termina el periodo de ventana?
- ¿Debo repetir alguna prueba?
- ¿Tengo las vacunas indicadas?
- ¿Cuándo puedo reanudar relaciones?
- ¿Necesito avisar a mis parejas?
En México, la NOM-039-SSA2-2014 establece criterios nacionales para prevención, diagnóstico y control de las ITS. La información de laboratorio y los datos personales deben manejarse de forma confidencial.
El placer no necesita ignorancia para ser intenso
Cuidarse no significa convertir cada encuentro en un interrogatorio médico.
Tampoco significa exigir certificados a una pareja antes de tocarla.
Significa comprender que:
- algunas infecciones no producen síntomas;
- ninguna prueba revisa automáticamente todo;
- el cuerpo tiene varias zonas de exposición;
- existen vacunas;
- el VIH cuenta con herramientas propias;
- las ITS bacterianas pueden tratarse;
- pedir atención a tiempo evita complicaciones.
Un resultado no borra lo vivido.
No vuelve falso el deseo.
No convierte el placer en un error.
La salud sexual no consiste en no adquirir jamás una infección. Consiste en contar con información, acceso a pruebas, tratamiento y la libertad de pedir ayuda sin ser humillado.
Nota editorial
Este artículo ofrece información general sobre infecciones de transmisión sexual. Las pruebas, tratamientos, vacunas y frecuencias de seguimiento deben individualizarse. Ante una posible exposición al VIH ocurrida durante las últimas 72 horas, busca atención inmediata para valorar PEP.


















